Lo que hay que ver para entenderlo
Una planta, un proceso, una máquina trabajando, una obra avanzando. Si explicarlo por escrito te toma tres párrafos, en video te toma diez segundos.
Es el inventario de video con el costo por ver más bajo que hay, y donde casi todo el mundo pierde: paga por alcance y entrega un anuncio que la gente se salta. Las campañas se montan en tu cuenta y el historial se queda contigo.
En la mayoría de los formatos de YouTube el espectador puede saltarse tu anuncio a los cinco segundos, y en la mayoría de los formatos tú solo pagas si no lo hizo. Eso quiere decir dos cosas: que el inventario es de los que menos cuestan, y que todo el trabajo está en esos cinco segundos.
El error caro es agarrar el video institucional de tres minutos, el que abre con el logo girando y la toma de dron del edificio, y ponerlo a correr como anuncio. Para cuando aparece de qué se trata, ya nadie está viendo.
Un anuncio de YouTube que funciona dice a quién le habla y qué resuelve antes del quinto segundo. El logo puede ir al final, si es que va.
Una planta, un proceso, una máquina trabajando, una obra avanzando. Si explicarlo por escrito te toma tres párrafos, en video te toma diez segundos.
Es la segmentación que mejor rinde y la que casi nadie usa. Le vuelves a aparecer a alguien que ya te conoce, a un costo por ver muy por debajo de lo que cuesta un clic en búsqueda.
Cuando tu cliente ve cinco proveedores antes de decidir, aparecer en video te mete en la lista corta con una cara y una voz, no con un renglón de texto.
Y a quién no: si vendes algo que se explica en una línea y la gente ya lo está buscando en Google, tu peso rinde más en búsqueda. Te lo decimos antes de cobrarte una campaña de video.
Este es material de cliente, producido por nosotros. De una grabación así salen tanto el video institucional como los cortes de quince y treinta segundos que se usan como anuncio.
A quién le vas a aparecer y con qué material. Si el video que tienes no sirve como anuncio, se corta o se graba. Eso se decide antes de hablar de presupuesto.
El video casi nunca cierra ahí mismo: mueve a la gente a buscarte después. Sin conversiones bien definidas no hay forma de ver ese efecto, y la campaña parece que no sirvió.
Tu Google Ads, con tu tarjeta y tus permisos. El historial es un activo que se aprecia y tiene que ser tuyo.
Canales donde no querías salir, públicos que ven y no hacen nada, versiones del anuncio que no retienen. Aquí está el trabajo y es mensual.
Si hay que producir el material, se graba junto con lo demás en una sola visita: es el mismo día de video empresarial y, si aplica, de tomas con dron.
No publicamos tarifa de administración porque el precio sale del presupuesto que vas a mover. Se cotiza por proyecto.
Esta página llegó hasta ti sin un peso de anuncios. La trajo el contenido, que es la otra mitad del oficio y la que casi ninguna agencia practica en su propia casa.
Administramos presupuesto de empresas que ya tienen por qué invertirlo, y con dinero ajeno el criterio se aprieta más que con el propio. Si lo tuyo es que primero te encuentren sin pagar, dilo y armamos eso; si lo que necesitas es volumen ya, para eso está la pauta. Casi siempre la respuesta correcta es en ese orden.
Si el trabajo no cumple tus expectativas, te devolvemos tu dinero.
Sin discutirlo y sin pedirte que expliques por qué. Lo decimos porque podemos sostenerlo: lo que invertimos en un proyecto es tiempo, y preferimos perderlo antes que entregarte algo que no te convence.
Si no cumplimos el plazo comprometido, te devolvemos tu dinero.
Tenemos experiencia con trabajos urgentes: por eso comprometemos una página en 24 horas. El reloj arranca cuando llega tu información completa, y eso queda por escrito antes de que pagues, para que la fecha sea de los dos.
El costo por ver es de los más bajos que hay, porque en la mayoría de los formatos solo pagas si la persona no se salta el anuncio. Lo que decide el gasto es a cuánta gente quieres llegar y cuántas veces. La administración se cotiza por proyecto: mándanos qué vendes y con cuánto cuentas al mes, y te llega el número en el primer mensaje.
Necesitas uno, pero no el que estás imaginando. Un anuncio que funciona dura entre quince y treinta segundos y se juega todo en los primeros cinco, porque ahí aparece el botón de saltar. Si ya tienes material, casi siempre se puede cortar de ahí. Si no, lo grabamos: es el mismo trabajo de video empresarial, con la diferencia de que se edita pensando en esos cinco segundos.
Le sirve a quien tiene algo que se entiende mejor viéndolo que leyéndolo: una planta, un proceso, un producto que hay que mostrar funcionando. A quien vende algo que se explica en una línea, casi siempre le rinde más la búsqueda. Te lo decimos antes de cobrarte.
Sí, y es lo que casi nadie aprovecha. Se puede segmentar por lo que la gente busca en Google, por los canales y videos donde quieres salir, por temas, y por quien ya visitó tu sitio. Esa última es la que mejor rinde y la que más se deja sin usar.
Esa es la pregunta correcta y la razón por la que la medición se conecta antes de encender. El video rara vez cierra la venta ahí mismo: mueve a la gente a buscarte después. Se mide con conversiones asistidas y con lo que pasa en las campañas de búsqueda mientras el video corre. Sin eso conectado, cualquier reporte de video es una historia.
No, y conviene no confundirlo. Promocionar un canal busca suscriptores; anunciarte en YouTube busca que tu anuncio salga en los videos que ve tu cliente, tenga o no canal tu negocio. Se puede hacer lo primero, pero para vender casi siempre importa lo segundo.
Con eso te decimos si YouTube es lo tuyo o si te conviene más otra cosa, qué habría que grabar y con cuánto tendrías que contar al mes.
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